martes, 14 de noviembre de 2017

MAPUCHES: MÁS TOMAS DE TIERRAS EN PARQUES NACIONALES DE RÍO NEGRO



Integrantes de sectores violentos que dicen reivindicar a los mapuches tomaron una zona de Villa Mascardi, a 35 kilómetros de Bariloche. Los vecinos tienen miedo

La comunidad Pillan Mahuïza, liderada por la activista radicalizada Moira Millán, mantiene la ocupación ilegal de tierras ubicadas en la costa del lago Mascardi, a 25 kilómetros al sur de Bariloche.

Los ocupantes argumentan que los terrenos les corresponden por "derecho ancestral" y advirtieron que están "dispuestos a resistir". Con fuertes vínculos con el RAM (grupo Resistencia Ancestral Mapuche), la comunidad Pillan Mahuïza comparte la idea de "recuperar territorios" a cualquier costo.


VEA: 
MAPUCHES: ARMAS DESDE VENEZUELA A LA TRIPLE FRONTERA CAMINO HACIA LA PATAGONIA- PLAN ANDINIA

Moira Millán, líder del grupo, con fuertes vínculos con el RAM
Parques Nacionales posee en la zona sus depósitos logísticos

Fuentes judiciales aseguraron a Infobae que aún no se dictó una orden de desalojo. Y desde el Ministerio de Seguridad informaron que ninguna fuerza federal tiene orden de realizar un operativo en el sur. Hay versiones que indican que se iniciaron contactos informales para entablar una negociación con los usurpadores.

Comandados por Millán, el grupo creó en Villa Mascardi la Lof (comunidad) Lafken Winkul Mapu, construyó una vivienda y algunos de sus miembros, con los rostros cubiertos, montan guardia al "cuidado de la tierra".

El diputado nacional Sergio Wisky repudió la toma de tierras y la consideró "inadmisible e ilegal". "Hace poco en el Congreso prorrogamos la Ley de Relevamiento Territorial de los Pueblos Originarios, que es la forma ordenada de resolver los reclamos", afirmó en diálogo con Infobae.

En este sentido, el legislador explicó que la norma prorrogada prevé la realización de un censo que hasta el momento no se hizo, por lo cual, con la extensión de la vigencia de la ley será realizado ese trabajo porque -indicó- "es la forma ordenada de resolver los reclamos territoriales".

Los vecinos de la zona tienen miedo de denunciar al grupo por sus métodos violentos de protesta y por temor a que tomen represalias. Según comentó Wisky, "hay sectores que especulan con la violencia y por eso incentivan las tomas, el abuso de la fuerza y el desacato a las decisiones de la Justicia".

El conflicto se desarrolla sobre la ruta nacional 40, kilómetro 2006, cerca del edificio de la escuela de guardiaparques, en Villa Mascardi. La gravedad de la toma de esa zona radica, además, en que Parques Nacionales posee allí sus depósitos logísticos: vehículos, combustibles, material de rescate y embarcaciones. "Es como tomar el patio de la Casa Rosada", resumió Wisky.

Una organización extremista

La RAM cree en la lucha armada como medio para reclamar por las tierras. Su líder es Fernando Jones Huala, luego de que fuera detenido su hermano, el dirigente mapuche Facundo Jones Huala. El 1 de agosto, Fernando encabezó la protesta en la ruta 40 en el Pu Lof de Resistencia que fue reprimida por la Gendarmería y donde fue visto con vida por última vez Santiago Maldonado.

VEA: NUEVAS CLAVES PARA ENTENDER EL CASO MALDONADO

"Vamos a resistir con lo que tengamos a mano y nunca más vamos a dejarnos golpear o estar esperando una resolución judicial que intente hacer justicia y no lo hace. Somos waichafes, combatientes con espíritu de guerreros, y vamos a seguir defendiendo estas tierras de las empresas mineras, de las petroleras, hidroeléctricas", declaró Jones Huala cuando fue detenido.

Además afirmó que "dentro de nuestras comunidades solo habrá justicia mapuche" porque "ni el estado argentino ni el estado chileno tienen un solo derecho sobre nuestro territorio". "Si cruzan el alambrado vamos a considerarlo una invasión a nuestro territorio. Hacia adentro mandamos los mapuches, esa es la única ley que vamos a obedecer, no la ley huinca", apuntó.

En 2014, la organización reivindicó los ataques contra el Consulado de Chile y la Catedral de Bariloche, además del incendio de un refugio. "Resistiremos a sangre y fuego a las petroleras y mineras en el sur y será nuestro objetivo consolidar una fuerza para echar mediante acciones concretas a las ya instaladas, validando todas las formas de lucha", advierten en un comunicado. Y sostienen: "Negociar no es luchar. La burocracia, la legalidad, son engaños que mantienen a las comunidades con falsas esperanzas, prolongando en el tiempo la dependencia del Estado".

También se expresaron sobre el caso Aigo, cuando en 2012 un sargento mapuche de la policía de Neuquén fue asesinado a balazos. "Uno hace elecciones en la vida. Es muy triste que la mayoría de los mapuches sean policías. Él (José Eduardo Aigo) eligió defender los intereses de los capitalistas, es triste, evidentemente una persona pobre que no tiene comprensión, no tiene análisis y tampoco ganas de trabajar, porque para mí los policías son vagos, no son capaces de agarrar una pala y se meten de policías".

Fuente: Infobae

domingo, 12 de noviembre de 2017

EL PELIGRO QUE ESCONDE PONER EL NÚMERO DE TELÉFONO EN FACEBOOK


Si tiene configurada su privacidad para que todo el mundo pueda buscarle esto permitirá que cualquiera vea su número, y la red social ofrece muy pocas medidas para evitarlo.


Facebook se ha convertido en una herramienta para mantenernos comunicados ya sea a nivel personal o profesional. Sin embargo, también implica un riesgo para nuestra seguridad, sobre todo si la famosa red social tiene acceso a nuestro número de móvil y este se hace público.

Es por eso que el portal Hacker Noon nos proporciona los pasos a seguir para evitar que nuestro número esté al alcance de todo el mundo. Como primer paso ya en nuestro perfil de Facebook debemos ir al apartado de 'Configuración y herramientas de privacidad'. Seleccionamos '¿Quién puede buscarte con el número de teléfono que proporcionaste?'.

Por defecto, su número móvil es público. Pero con la configuración de '¿Quién puede buscarme?' se anula lo que haya establecido para el número de teléfono.

De acuerdo con Hacker Noon, si tiene configurada su privacidad para que todo el mundo pueda buscarle, esto permitirá que cualquiera vea su número, y Facebook ofrece muy pocas medidas para evitarlo.

Cuando proporcionamos nuestro número a la red social, las únicas opciones de privacidad son compartirlo con 'Todos', 'Amigos de amigos' y 'Amigos', ya que no existe la opción de 'solo yo'.

Muchas personas ni siquiera saben que Facebook tiene su número de teléfono.
Si bien la empresa de Mark Zuckerberg no puede extraer su número de teléfono, le pedirá repetidamente que lo confirme y lo guarde al instalar la aplicación para móviles. Y es así como se agrega su número.

Existe la opción de borrar el número móvil, pero de acuerdo con los expertos, el número de teléfono proporciona una excelente forma de autenticación para su perfil. El único consuelo es que puede limitar 'quién puede buscarme', seleccionando 'solo amigos'.

Fuente: Actualidad RT

NOTAS RELACIONADAS




VEA TAMBIÉN NUESTRA "ETIQUETA" REDES SOCIALES

sábado, 11 de noviembre de 2017

"LA NOCHE DE LOS MUSEOS" (Y DE LOS MAPAS FALSOS)


Con motivo del evento "La Noche de los Museos", este sábado (día 4 de este mes) visitamos el museo del Cabildo, y con gran sorpresa e indignación nos encontramos con que en una de las salas se hallaba colgado el mapa que reproducimos aquí, que pretende mostrar cómo era el territorio nacional al momento de la independencia. 

Lo que allí vemos no es historia ni geografía, sólo es ideología. La guía puesta por el museo se limitó a mostrar el mapa y a decir que el mismo "invitaba a reflexionar". Ahí entramos en calor para no dejar impune tanta mala fe. Señalamos a viva voz (para que escuchen todos los visitantes) que ese mapa era falso, porque la Patagonia era parte integrante del imperio español y la Argentina heredó sus derechos de acuerdo al principio jurídico "Uti possidetis iure". En cuanto al supuesto "territorio indígena", en la Patagonia había tribus nómades de tehuelches septentrionales y meridionales. Jamás constituyeron un Estado ni forma alguna de unidad política, y como nómades tampoco desarrollaron el concepto de territorialidad. Se agotaba la caza en un lugar y se iban a otro. 

En 1816 aún faltaban 14 años para que las primeras tribus araucanas llegasen a nuestras pampas procedentes de Chile, y setenta años para que otras tribus araucanas traspasaran la confluencia de los ríos Limay y Negro, que delimita la Patagonia física. Cuando el agente británico Thomas Falkner escribe la Descripción de la Patagonia, en 1774 y hace indiscretas insinuaciones al gobierno inglés sobre las ventajas de invadirla, a él no se le escapa que tal cosa significaría un acto de guerra contra el imperio español, que defendería su territorio patagónico. La respuesta española a las indiscreciones de Falkner fue enviar a los capitanes Francisco de Viedma y Basilio Villarino a efectuar un detallado relevamiento del territorio patagónico. (El primero en explorar la Patagonia y confirmar la soberanía española había sido Hernandarias a comienzos del siglo XVII).

Un mapa tan falaz genera violencia. Crea la idea de que la Argentina le usurpó la Patagonia a los indios. La consecuencia lógica de las palabras de la guía del museo "este mapa es para reflexionar", es que no somos legítimos dueños de gran parte de nuestro territorio y que por lo tanto deberíamos renunciar a él. ¿Y en beneficio de quién? ¿De ONGs "indigenistas" basadas en Inglaterra, Holanda, Francia, Alemania...? ¿En beneficio de algún nuevo Estado ficticio que se vaya a crear bajo la excusa de una soberanía indígena, para que poderes extranjeros se queden con los yacimientos gigantes de petróleo de Vaca Muerta? Nótese un detalle que no es nada menor: la Patagonia argentina aparece con el mismo color que la Araucanía chilena, convalidando el mito del "Estado mapuche". Pero nótese otra incongruencia: la Capitanía General de Chile aparece cortada en dos. La malicia con la que fue confeccionado este mapa es manifiesta.

La Argentina no está haciendo ni lo más básico para defender su soberanía. Al contrario, los impresentables que manejan la Dirección de Museos del gobierno de la Ciudad cuelgan de las paredes del Cabildo un mapa que genera futuros hippies y anarquistas que defienden intereses contrarios a los nacionales.

Pero no nos quedemos en puteadas, hagamos presión entre todos para hacer llegar nuestro reclamo de que ese mapa sea retirado.

LLamemos o escribamos a:

Dirección General de Museos: 4516-0944/49


museologiadgm@buenosaires.gob.ar


Fuente: Alerta Patagonia

NO DEJE DE LEER NUESTROS INFORMES ESPECIALES:


LOS MAPUCHES NO SON ORIGINARIOS

INDIGENISMO-PUEBLOS “ORIGINARIOS” CARTA A UN INDIGENISTA

EN BÚSQUEDA DE LA VERDADERA HISTORIA DE “LOS PUEBLOS ORIGINARIOS" (CAPITULO I)

EN BÚSQUEDA DE LA VERDADERA HISTORIA DE “LOS PUEBLOS ORIGINARIOS” (CAPITULO II)

BUSCANDO LA VERDADERA HISTORIA DE "LOS PUEBLOS ORIGINARIOS" (CAPIT.III ): MITOLOGÍA MAPUCHE

BUSCANDO LA VERDADERA HISTORIA DE LOS "PUEBLOS ORIGINARIOS": LA MATRIZ DEL INDIGENISMO (CAPIT. IV)

BUSCANDO LA VERDADERA HISTORIA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS: INDIOS BLANCOS (CAP.V)

BUSCANDO LA VERDADERA HISTORIA DE “LOS PUEBLOS ORIGINARIOS”: VIKINGOS EN LAS SIERRAS DE CÓRDOBA (CAP. VI)


BUSCANDO LA VERDADERA HISTORIA DE “LOS PUEBLOS ORIGINARIOS”: DESCENDIENTES DE TROYANOS (CAP. VII)

domingo, 5 de noviembre de 2017

FUERON HALLADOS DOCUMENTOS INÉDITOS QUE RATIFICAN LA SOBERANÍA ARGENTINA EN MALVINAS


Documentos inéditos de 1767 ratifican la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas

Se trata de tres cartas entre el gobernador de Buenos Aires y de las islas. El gobierno recibió el material y ahora podría intervenir para hacer un reclamo ante la ONU

Por Martín Dinatale 

Son tres cartas inéditas fechadas en 1767. Tres documentos escritos en español antiguo que incluyen un intercambio epistolar entre el primer gobernador de las Islas Malvinas y el entonces mandatario de Buenos Aires. Los tres escritos llegaron a manos del gobierno hace pocos días y revelan un hecho inusitado para la historia nacional: ratifican la soberanía geopolítica de la Argentina sobre las Islas Malvinas.


El presidente Mauricio Macri, el jefe de Gabinete Marcos Peña y el canciller Jorge Faurie ya fueron informados del tema. También esta al tanto el senador radical Julio Cobos, que fue quien ofició de nexo entre un coleccionista privado de obras históricas que dio con el hallazgo y el Estado argentino. El dato político más significativo de esta revelación histórica que pudo conocer en exclusiva Infobae es que en el futuro inmediato, el Gobierno podría utilizar estos documentos como nueva base de sustentación para darle más sustento a la pelea en las Naciones Unidas por el reclamo de la soberanía argentina en las islas del Atlántico Sur.

El primer documento esta fechado en Buenos Aires el 18 de febrero de 1767 y es una carta del entonces gobernador bonaerense Francisco Bucarelli y Ursúa (expulsor de los Jesuitas) a Felipe Ruiz Puente, primer mandatario de las Islas Malvinas. El texto al que accedió Infobae, y que se halla bajo estricto resguardo en el Archivo General de la Nación, sostiene que desde Buenos Aires se enviarán ocho prisioneros "a ración y sin sueldo" como mano de obra para la flamante gobernación de las Malvinas, creada cuatro meses antes por orden del rey Carlos III. "Señor mio: con destino a servir en las Reales obras de las Islas Malvinas a ración y sin sueldo remito a Usted los individuos señalados en la adjunta relación para [que] disponga la conducción y permanencia allí de estos reos el tiempo de su condena", firma el gobernador de Buenos Aires al tiempo que da la lista de ocho presos.

El segundo documento es una carta fechada en Malvinas el 25 de abril de 1767 enviada por el gobernador de Malvinas Felipe Ruíz Puente a su par bonaerense Bucarelli y Ursúa. En esa misiva le explica la necesidad de levantar una capilla en Malvinas "para todo el pueblo, pues solo se cuenta con una muy precaria, con una imagen de San Luis". Y solicita a la vez "un pequeño sagrario o tabernáculo con su copón correspondiente y una imagen de la Advocación que V.E determinare para Patrono de esta posesión". Cabe destacar que el Puerto Soledad se bautizó como Saint Louis cuando fue descubierto por los franceses. Sucede que las islas luego fueron transferidas a la corona española por Francia.

Y el tercer documento hallado, que obra en poder del Estado en estos momentos, está datado en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1767. También se trata de una carta dirigida por el gobernador de Buenos Aires al primer gobernador de Malvinas. Allí se sostiene que desde la capital argentina se enviarán los vasos sagrados y ornamentos para "erigir una nueva capilla en esa Colonia", así como una imagen de la Virgen de la Soledad para que sea declarada patrona de la población. Quizás esta sea la única pista para descubrir el origen del nombre de la Isla Soledad.

Por otra parte, las fuentes consultadas por Infobae para realizar esta investigación destacaron que entre los detalles importantes de las cartas, uno de los documentos menciona la enumeración de "reos" que fueron a trabajar ya que entre ellos sólo uno era de origen noble y de apellido Díaz. No sólo estos reos fueron a Malvinas, sino que comenzaron las primeras obras de la Capilla y está mencionado que fueron los Franciscanos quienes aportaron su asistencia espiritual al comienzo de dominio de la corona española. El documento está datado el 25 de Abril de 1767, la fecha del traspaso de dominio francés de las islas al reino español, y para los historiadores y el arco político, estos documentos revelan una posesión del territorio español, por lo que tras la independencia de la Argentina, pasó a ser la república poseedora de las islas Malvinas.


"La particularidad del documento es el uso de la palabra 'Colonia', calificativo de los Borbones, reinantes en esa etapa en la península Ibérica. Ese término es vital para reconocer a las islas como dependientes de una gobernación bonaerense, luego del Virreynato del Río de la Plata, más tarde de las provincias Unidas y por último de la Nación Argentina", expresó a Infobae el coleccionista privado que encontró los documentos y que se los donó al Estado. Por razones de seguridad, el anticuario prefirió denominarse con las iniciales N.L.D a fin de no revelar su identidad.

El Gobierno tiene conocimiento de estos documentos que ahora están en poder del Archivo General de la Nación. Una fuente calificada de la Casa Rosada admitió a Infobae que "hay altas posibilidades de que estas cartas puedan ser usadas para presentar en naciones Unidas como nuevos elementos de defensa de la soberanía de la Argentina en las islas Malvinas".

Por otra parte, el senador Cobos destacó a Infobae que "los documentos recibidos tienen el valor histórico de que ratifican la posesión de las Malvinas por parte de lo que luego sería el territorio argentino y es un hecho que sin dudas marcará un antes y un después en la diplomacia".

La ex canciller Susana Malcorra fue la que recibió el año pasado esta documentación, y la diplomática expresó en diálogo con Infobae que "los documentos hallados pueden llegar a tener un peso político muy fuerte". Es que si el gobierno lleva esta documentación a las Naciones Unidas se podría modificar el voto de algunos países del Comité de Descolonización que hasta ahora estuvieron alineados con Gran Bretaña. Malcorra dijo que si se ratifica la autenticidad de esos documentos "el tema se torna interesante".

Anteayer, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) terminó de analizar científicamente los documentos inéditos para autentificar su identidad y reveló que son reales. Se realizaron "análisis cual/cuantitativo de fibras mediante la observación con micropio optimo (MO) y microfotografias". El informe técnico al que accedió Infobae es el SOTN 18-5230. "Se tomaron muestras con algunos escasos milimetros cuadrados en zonas de reborde y sin escritura tratando de no afectar las dimensiones originales ni su aspecto", dice el documento.

A su vez, el Archivo General de la Nación avaló esa documentación y la resguardó en su poder bajo llave. Ahora espera que el Gobierno tome el tema y se avance con el reclamo político ante Gran Bretaña en el Comité de Descolonización de Naciones Unidas.

Desde la Fundación Nuestra Historia y la Confederación de Entidades patrióticas, Raul Eugenio Daneri dijo a Infobae que "la validez de estos documentos es que tienen el peso político de que el reclamo argentino sobre las islas ya se sustentaba desde 1767 y no hay dudas de esto". La palabra de Daneri tiene un valor adicional: fue capital del Regimiento 7 de Infantería Coronel Conde que combatió contra el Reino Unido en las Malvinas en la guerra de 1982. Daneri acompañó a N.L.D en una parte del hallazgo.

¿Cómo llegaron a manos del gobierno los documentos que pueden hacer un ruido diplomático de gran envergadura con Gran Bretaña?

Según pudo reconstruir Infobae a lo largo de varios meses de investigación, N.L.D adquirió en marzo de 2015 estas tres cartas a un anticuario del microcentro porteño que desconocía el valor histórico de esos documentos. El coleccionista empezó a averiguar el origen y la validez de los documentos y una vez que tuvo la certeza de que tenía entre manos una gran historia se la llevó a Cobos, que lo recibió tras un acto que compartieron en el Senado por la conmemoración del hundimiento del Crucero General Belgrano.

"Recuerdo que al principio tuvimos muchas dudas de la autenticidad de los documentos", sostuvo el senador de Mendoza. Pero con el tiempo las dudas se fueron disipando. De la mano de Cobos, el 21 de marzo del año pasado N.L.D le llevó los documentos a la entonces canciller Malcorra, luego accedió al tema el director del Archivo General de la Nación Emilio Perina y finalmente se recaló en el INTI para las pruebas científicas de las tres cartas.

Desde septiembre de 2016, los documentos fueron cedidos por N.L.D al Estado argentino y están bajo llave en el Archivo General de la Nación. Cobos informó del tema al jefe de Gabinete y al canciller Faurie que ya han avisado a Macri. El viernes pasado hubo una comunicación oficial del senador de Mendoza a Presidencia.

El coleccionista privado ya casi puede respirar tranquilo. No fue una aventura tan fácil. Recibió atentados en su domicilio y finalmente pudo salvar las cartas para donarlas al Estado. El 23 de noviembre presentará en sociedad esta documentación que hasta ahora eran secretos junto con la Fundación Nuestra Historia.

Luego le tocará el turno al Gobierno para avanzar en la batalla diplomática por las islas Malvinas. Los documentos que hoy se revelan pueden cambiar el curso de la historia.


Fte: Infobae

NUEVAS CLAVES PARA ENTENDER EL CASO MALDONADO


‒ El Río Chubut no es un antiguo afluente patagónico. Fue fabricado por la Gendarmería Nacional, el 1 de agosto del corriente, para ahogar a los inmaculados mapuches y sus sacrosantos seguidores.

‒ Existe un Equipo Forense de Colocación de Cuerpos Mapuchistas (en adelante EFCM). El ahogamiento y la hipotermia nunca causan la muerte de quienes se arrojan al Río Chubut. Mentar tales factores es encubrimiento estatal. La verdadera causa es el EFCM.

‒ Si un gendarme persigue a un mapuchista que acaba de cometer varios delitos y actos subversivos, el hecho –aunque esté registrado y conste‒ debe calificarse de bajo e inhumano, y negarse enfáticamente. Sencillamente porque los mapuchistas nunca cometen delitos. Hablar de subversión y de guerrilla, además, nos remite a los Grupos de Tareas, resabios de los años de plomo. Todo marxista tiene el derecho humano de delinquir como mejor le plazca.

‒ Sabiendo como saben, los miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, que al perseguir a un delincuente, a éste puede darle desde una taquicardia hasta un colapso, son responsables del homicidio del perseguido, si encima que lo corren injustamente, no ordenan la custodia de la víctima con un equipo del SAME y una Unidad Coronaria Móvil. Quede sentada jurisprudencia al respecto.

‒ Si la autopsia más científicamente ejecutada de toda la historia nacional, determina que el cadaver no tiene lesiones y lleva más de sesenta días bajo el agua del Río Chubut, eso no obsta para exculpar a la Gendarmería. Porque su obligación era dejar múltiples y visibles señales de que lo habían torturado y matado. Por no cooperar al relato mapuchista –imprescindible para el triunfo de las luchas populares‒ esta fuerza represora y toda la prensa hegemónica deben recibir un condigo castigo. Son culpables de no cooperar con la causa intachable de los desaparecidos. Entiéndase de una vez: son reos por no ser reos.

‒ Investíguese como copartícipes de complicidad manifiesta, a los perros que suspendieron el olfateo a orillas del Río Chubut, a las raíces de los arbustos que enredaron el cadáver, y de modo especialísimo al Gendarme Emmanuel Echazú. Los primeros son evidentes cultores de la Doctrina Canina de la Seguridad Nacional. Las segundas crecieron frondosas al amparo de la dictadura fitogeográfica. El tercero es un huinca que osó interponer su mandíbula al lanzamiento de un adoquín libertario, lanzado por las atávivas tribus originarias.

‒ Si las autoridades políticas dan el pésame a los familiares del difunto, merecen el repudio y la abominación por el uso electoral del occiso. Estamos de acuerdo. Pero si, con la autopsia aún en curso y el muerto descompuesto e insepulto, los familiares salen a decir que hay que castigar electoralmente a las autoridades, eso se llama “elaborar el duelo”. Igual calificación merecerán las múltiples tomas, incendios y actos de vandalismo perpetrado por los mapuchistas y arcángeles afines. Hay que respetar a rajatabla a la familia Maldonado. Pero está permitido ‒y goza de aquiescencia plena‒ tomar por estúpidos al resto de las familias argentinas. Todos debemos llamarnos a un silencio respetuoso ante el finado. Pero el grupete de sus familiares y amigos puede decir cuánto exabrupto se le ocurra.

Cristina Fernández Wilhelm, "Nacional y Popular", ex Presidente de la Argentina.
‒ Son cada vez más abundantes los datos que corroboran la ligazón familiar, parental e ideológica del muerto con militantes kirchneristas y otros grupúsculos afines a la guerrilla setentista. Por lo tanto, quienes descubran estas asociaciones y el grotesco montaje circense que todo este caso significa, deberán ser palpados de armas por los caciques mapuches, bajo el cargo de conspirar contra el pensamiento único.
"Abuela" Estela Barnes de Carlotto junto a Horacio "Perro" Verbitsky, terrorista montonero.
‒ Esto recién empieza. Se puede negar la resurrección de Jesucristo, pero “aparición con vida para Maldonado”, porque “con vida se lo llevaron y con vida lo queremos”. Dispóngase además que, junto con la bandera del orgullo gay, Rodrígez Larreta, haga flamear a media asta las banderas de la Nación Mapuche y del Anarquismo, durante tres días del calendario maya. Dispóngase asimismo que el paraje donde fue hallado el cuerpo del Héroe del Tatuaje, sea denominado Maldonado. El cual, para no confundirse con el arroyo homónimo y volver a inundar la Juan B. Justo, deberá figurar en la toponimia chubutense como El kürü Maldonado.

‒ Enterados los sobrevivientes de las tribus de la Polinesia, principalmente los clovis, de que los mapuches se adjudican el carácter de pueblos originarios de América, en desmedro de sus verdaderos derechos a la originariedad, han constituido con sede en Londres la Clovis Nation Society, reclamándole al Estado Argentino la entrega inmediata de la cadena Hotesur, los ranchitos de Lázaro Baez, la bisutería de Cristina y la cripta de Néstor.

‒ Finalmente, y al cierre de este manojo provisorio de “claves para un macaneo mejor”, el Gobierno dispuso que se le pague la suma de dos millones de pesos, en carácter de recompensa, al mapuche que, después de una cadena de falsos testimonios, señaló donde estaba el cadáver del neo Che. El indio ya adelantó que, dadas las circunstancias,se suprime momentáneamente y hasta el cobro de la inquietante suma, todo concepto de propiedad colectiva.

‒ Hace casi tres meses que este gobierno cobarde y ruin, moviliza para hallar a Maldonado, un despliegue de medios y de pesos como pocas veces se vio antes. Ahora faltaba el agregado de la recompensa a quien en un país normal debería dársele, por lo menos, no un premio sino un castigo por pertenecer a una asociación insurreccional y sediciosa. ¿Con qué cara los mapuchistas pueden seguir diciendo que el gobierno lo desapareció y la Gendarmería se lo llevó?

‒ Macri facho y gato. Un momento. Como el clan familiar de los Maldonados, pedimos respeto y prudencia en el uso de las palabras. Benito Mussolini no merece este agravio. Ni tampoco la comunidad felina. Al fin de cuentas, sea por la vía de un Duce Argento o de una legión de felis silvestres catus, bien le vendría a la patria ejecutar un justiciero y férreo escarmiento contra tantas ratas sueltas que deambulan impunemente.

Artículo escrito por Antonio Caponnetto, en el Blog de Cabildo.

NOTAS RELACIONADAS




sábado, 4 de noviembre de 2017

LA DISOLUCIÓN DEL ESTADO ARGENTINO Y EL GOBIERNO MUNDIAL


I – INEXISTENCIA DEL ESTADO ARGENTINO


En la década del ´90 en la República Argentina, vivimos escuchando tediosamente que había que achicar el Estado porque de este modo se le terminarían los males del país. Pero en verdad no existe nada más absurdo que tal afirmación porque, si hay algo que es imposible achicar justamente es el Estado, simplemente porque es algo que no existe y que hace años ha dejado de existir.

La clase política se ha autocalificado como simples administradores, confundiendo así una nación con una hacienda, y un Estado se caracteriza esencialmente por gobernar y no por administrar. Es decir que, si tuviéramos que definir la cualidad de una cosa por sus actos, los mismos nos delatan que el Estado no existe.

Comencemos entonces primero por aclarar el significado de ambos términos. Gobernar se refiere al alma y administrar al cuerpo. Gobernar es lo propio de una actividad espiritual, administrar es en cambio algo relativo a la materia. Gobierna aquel que conduce a alguien, puede ser a uno mismo u a otros hacia la realización de su propio destino. Es decir cuando se hace que una cosa despliegue todas sus virtualidades potenciales y sea realmente lo que es en potencia. Gobierna el maestro cuando educa, entendiendo tal actividad como la de conducir a un ser a partir de sí hacia una meta trascendente, que le resulta a su vez inherente. Gobierna un padre cuando conduce a su hijo hacia su emancipación como persona, un general cuando dirige a su ejército hacia la victoria, etc. En cambio administra quién asegura el buen funcionamiento de una hacienda. Administra la madre los ahorros en la organización del hogar (de allí el origen de la palabra economía), administra un gerente una empresa cuando asegura de ésta el cumplimiento de su fin, la realización de un bien útil para la sociedad. Y finalmente un ministro de economía cuando asegura los recursos materiales del Estado para su funcionamiento, porque es cierto que, sin una adecuada administración del hogar, no hay familia o al menos una familia ideal, ni siquiera sin una racional y eficiente organización y distribución de recursos no hay Estado, del mismo modo que sin un cuerpo material sano no hay un alma espiritual que pueda gobernar esa sustancia que es el ser humano. Pero lo que es primero en el orden de la manifestación, no lo es también en el de las esencias. Es cierto que respirar es imprescindible para un ser humano, y que también antes de pensar o de tener conciencia respiramos, pero no es lo más importante, ni el fin último de esta vida. PLATÓN decía que el hombre es un alma que ha tomado posesión de un cuerpo y éste se alimenta y respira, pero esto sólo vale en función de que ella realice su fin. Y bien, nos preguntamos: ¿Cuál fin? ¿Para qué existen los Estados?.

No para resolver las "necesidades" de las personas, sino para elevarlas de su condición natural. Digámoslo en forma clara y definitiva: estamos aquí para pasar una prueba, para superar esta mera vida material y biológica y alcanzar la inmortalidad. La vida no tiene valor en sí mismo, como tampoco el cuerpo material, sino en función de algo que la trascienda. No vivimos para comer ni para respirar, ni tampoco para ser "felices". Es decir, gobernar al cuerpo es conducirlo hacia un fin que lo lleve más allá de él mismo e impedirle así que éste saque al alma de su meta y la hunda en su propio mundo que es el de lo que siempre cambia. Poner como meta de un gobierno una buena economía, es algo que transgrede la esencia misma del hombre y lo hunde en el caos de la materia. Y era también PLATÓN quien decía que hay dos tipos de seres: los que pueden gobernarse a sí mismos, los que son capaces por sí de realizar su fin y medida, y éstos son los filósofos, y los que en cambio, al no poder hacerlo por sí mismos, precisan de otro que lo haga y los ayude a hacerlo y éste es el político en el sentido estricto de la palabra, que no es sino el filósofo que se sacrifica por los demás y los gobierna. Hubiera sido absurdo suponer que un economista gobernara una nación. Del mismo modo que en el hogar el mero hecho de preparar los alimentos con eficiencia y proveer a la limpieza del mismo hiciera a la esencia de una familia. Y fueron las sociedades decadentes y matriarcales las que confundieron ambos principios. ¿Para qué queremos comer, vestirnos y reproducirnos si no tenemos una meta superior que justifique nuestra existencia? Y además lo gratificaba también PLATÓN en un mito que fue famoso. Imaginó al cuerpo, o también a aquellas funciones del alma que la vinculaban con su cuerpo, como a un caballo y al alma racional o espíritu, como a su conductor. Y sucedía que, como el hombre era libre, en algunos casos el alma podía controlar al caballo, pero en otros sucedía al revés. Es decir que, o la política gobernaba a la economía o a la inversa era ésta la que se hacía con el hombre. O el jinete, el Estado, conducía al caballo o al revés era el caballo quien hacía con el jinete. ¿No nos ha pasado ello a nosotros que ha sido justamente la economía la que ha regido absolutamente nuestro destino?

Toda civilización digna de tal nombre separó dentro del contexto de la sociedad estas dos dimensiones: la política y la economía, el gobierno y la administración, así como antropológicamente se distinguió el alma del cuerpo. Y de estas dos dimensiones privilegió a una sobre otra. Dispuso y percibió que había dos tipos de mundos posibles: o aquel en el cual el eje estaba puesto en lo mutable, en la materia, en la economía, o aquel que hiciera del espíritu y del ser la meta de sus actividades. Por ello toda sociedad tradicional, así como dividió al hombre en dos instancias, contrapuso dos realidades, espíritu y materia, naturaleza y supranaturaleza, consideró de tal modo que por encima de la sociedad se hallaba una instancia más alta: el Estado, la función política, y por debajo el todo social. Y si hay algo que diferencia a la civilización tradicional de aquella que es su antagonista, la moderna, es que mientras la primera distinguía, "discriminaba", la moderna en cambio todo lo nivela e iguala, por lo tanto todo lo rebaja, corrompe y degrada. Nada más lejos aquí que el mito igualitario de la modernidad. El Estado no se confundía con la nación y menos aún podía concebirse que fuera ésta la que determinase el Estado en su forma y función o aun se identificase a ambas cosas con el concepto unívoco de Estado-Nación que son hoy utilizados casi indistintamente.

¿Y quienes componían el Estado? No el pueblo como vulgarmente hoy se cree, sino la clase política, es decir aquel grupo de personas que, de acuerdo siempre a Platón, como a cualquier filósofo, se distinguían de los demás por ser capaces de gobernarse a sí mismos. Y representaba una idea clásica la de que era el pueblo, el componente material de la nación, quien precisaba de la clase política y no ésta del pueblo. Nada más opuesto a lo que sucede hoy en donde los pretendidos "políticos" (en realidad una caricatura distorsionada y para colmo de mal gusto del político en sentido estricto) se arrastran como serpientes detrás de la gente para conseguir sus votos prometiendo siempre y nunca exigiendo. Y además mintiendo y robando.

 La clase política se distinguía del resto por estar en posesión de principios y de una ética distinta que los hacía superiores a los demás. Y aquí, nuevamente como en el caso de la diferencia entre gobierno y administración, debemos decir que, así como los hombres son distintos y poseen por lo tanto derechos y deberes disímiles, a diferencia de lo que dice nuestra Constitución liberal, no hay una sola ética en la sociedad, sino que hay dos, y además, para que la misma funcione bien, una de éstas debe primar sobre la otra. Una es la ética guerrera y otra es la ética utilitarista. La primera es la que corresponde a la esfera de lo que es gobierno. Y aquí queremos hacer una disquisición a fin de que no se nos confunda con personas que promueven el militarismo, pues entendemos por guerrero a algo mucho más profundo que el simple cuartel. Se puede ser hoy en día militar sin ser guerrero, y esto lamentablemente es lo que sucede con la mayoría de nuestros militares. Es guerrero no el que aferra un arma o endosa un uniforme, sino el que lucha, el que doblega al enemigo que lo acosa. Y a su vez no el que lo hace por dinero, sino por vocación y necesidad. Y este enemigo no es simplemente externo, sino principalmente interno. La tradición islámica, de la que también debemos aprender, como de todas las grandes tradiciones, hablaba de dos tipos de guerra santa, la pequeña y la grande. Esta última era la que acontecía en el seno de uno mismo, en la acción por doblegar las partes del alma inferiores y vinculadas a la materia, es decir, al caballo del que hablaba PLATÓN. La pequeña era en cambio aquella por la que se luchaba y a veces se vencía a esos mismos enemigos manifestados en lo exterior de uno mismo, es decir, los infieles. Y no se podía vencer a los externos si antes no se había hecho lo propio con los internos. Es decir mal puede gobernar a los demás el que no puede hacerlo consigo mismo. La ética guerrera tiene que ver con el honor, con la dignidad y el heroísmo, tiene por meta la paz, pero tan sólo a través de la victoria. Practica el perdón, pero tras haber vencido al enemigo que ofende. La segunda es la ética utilitarista y pertenece propiamente a las clases económicas. Para el mercader lo esencial es que la empresa tenga ganancias, en él algo tiene valor en la medida en que le resulte útil, es decir, interesa aquí la utilidad material que las cosas proporcionen para su meta final que es el bienestar. Y si en función de ello hay que resignar el honor y la dignidad, hay que traicionar el compromiso y la palabra empeñada, bienvenido sea, siempre y cuando nos proporcione ganancias. Mentir y engañar está bien si produce prosperidad. Y tal ética del mercader, en donde la eficiencia lo mide todo, es justamente lo que caracteriza a nuestra clase política. Entrando a Buenos Aires por la ruta se puede leer un cartel con el retrato de un político que dice: "Deshonesto, pero eficiente". O dicho de otra forma, el que es bueno es estúpido y no sirve. He aquí la ética del mercader que nos gobierna.

En antítesis con esto, la sociedad justa es aquella en donde el guerrero limita y doblega al mercader, le impone condiciones a su actividad crematística, necesaria, es cierto, para conseguir la existencia del cuerpo pero, subordinándola a la moral, hace que la economía lo sirva y no a la inversa; la política es entendida aquí como la ética referida a un plano social y no como el arte de lo posible propio de la óptica burguesa. Ella pone frenos a la economía, a la inversa exacto de lo que sucede hoy en día con la ideología liberal para la cual el mercado es indiferente a cualquier norma de moralidad superior.

 Así como hoy se ha hecho sinónimo de la política la buena administración, del mismo modo la ética del mercader hoy asume la forma del pragmatismo. Los políticos argentinos, copiándose también en esto de los del primer mundo, se jactan de ser pragmáticos. Y aquí valga esta aclaración: el pragmatismo fue una filosofía que se implantó casualmente en los EE.UU., y significa dicho esto sencillamente, que una teoría cualquiera es buena o verdadera si tiene éxito. Es decir que, de acuerdo al pragmatismo, el que gana siempre tiene razón. Y desde la óptica calvinista de un yankee ello significa triunfar y tener éxito en los negocios. Es por ello que en nuestra tierra, los políticos ideales para la opinión pública son, además de los artistas, los empresarios exitosos.

Como la democracia había sido convertida en la meta última del hombre, una meta que a él lo trascendía y por la que había que sacrificarse, ahora el político pragmático era más "realista": lo más importante de todo es poder comer: ¿qué importan los principios? Ahora bien, sustituyamos la palabra democracia por otra más profunda, digamos Argentina, patria, espíritu, dignidad ¿Qué nos queda entonces? Justamente el pragmatismo. Más importante que las grandes palabras son los hechos, o también, más sencillamente: ¿de qué sirve tener principios?. Así ha sido la política argentina en las últimas décadas

II – CARACTERES DE UN ESTADO TRADICIONAL

Pero si el Estado no existe, por lo tanto debemos explicar en qué consiste esta vieja reliquia, este "trastoviejo de historia", tal como lo definía Carlos Marx, y decir también por qué y cuándo ha acontecido la defunción del mismo. Vamos al respecto a dar algunas de las principales características que debe tener el mismo y que justamente, en tanto éstas, hoy en día no existen, consecuentemente no tenemos Estado.

1) A diferencia de lo que manifiestan los modernos, el Estado no es lo mismo que el pueblo ni aun que la nación. Y esta aseveración se basa en una distinción ontológica entre las personas, tal como antiguamente la daba Platón y que a su vez no era sino la traducción de un principio que existió en cualquier sociedad sana y normal, es decir en cualquier sociedad tradicional. Había una minoría que estaba hecha para gobernar y otra, la mayoría, para ser gobernada. Si ello es verdad, por lo tanto sólo el Estado es soberano. Ser soberano significa que en él y únicamente en él, en razón de la especial calificación que poseen quienes lo componen, se encuentra el origen último de todas las decisiones, por encima de las cuales nadie puede ser juez. Ahora bien, la gran discrepancia con los modernos es acerca del origen de esta soberanía. Los liberales, que confunden al Estado con la Nación y a ésta con el pueblo, ven finalmente en este último el origen de la soberanía, y en esto fundan su democracia. Ello es absurdo desde múltiples puntos de vista. En primer lugar porque no puede ser soberano quien por naturaleza carece de voluntad propia. El pueblo, justamente porque necesita ser gobernado, no puede ser el origen del acto de gobierno, del mismo modo que un enfermo no puede estar en condiciones de decidir cómo curarse.
El dogma de la soberanía popular se basa en una falsedad fácilmente refutable: el igualitarismo, por el que en el fondo no se distingue entre gobernantes y gobernados. Que los seres humanos sean desiguales es ello una evidencia a simple vista. La misma naturaleza nos muestra que cuando más complejo es un ser, mayores son las características que diferencian entre sí a los individuos que componen su especie. Las plantas se diferencian entre sí más que los minerales, los animales más que las plantas y la desigualdad es lo que caracteriza más al hombre y es mayor en su universo que en el animal. Es una manada de ovejas es difícil hallar las diferencias entre los individuos que la componen: todas nos parecen iguales, no así en un conglomerado humano cualquiera en donde los caracteres físicos son notablemente desiguales entre sus integrantes. Y más aun en la esfera invisible de lo psíquico en donde hallamos grados de distinción mayores. Nadie escucha del mismo modo este mensaje, nadie lo entiende igual al otro. Y, más precisamente, desde el punto de vista de la lógica podemos decir que, si dos seres fueran absolutamente iguales, tal como lo expresa el principio de los indiscernibles, no serían dos sino uno solo. Así también, y con mayor contundencia, lo expresa el principio de razón suficiente, cuando nos dice que, para existir, cada ser tiene que tener su razón propia, y si ésta fuese igual a la de otro, no serían dos, sino un duplicado del mismo. Por lo tanto, no sólo los seres son desiguales, sino que también deben esforzarse por serlo.
Este concepto falaz de que la soberanía viene del pueblo es lo que ha dado lugar a la democracia moderna y a su ritual y praxis cotidiana e igualitaria, cual es el sufragio universal. Concebir, de acuerdo a tal igualitarismo, que el voto de un sabio, de un obispo, de un ingeniero o de un gran estadista valen lo mismo que el de un analfabeto, un borracho o un ignorante es algo que no resiste el menor análisis. Y que sobre la base de la elección de la simple mayoría deben resolverse los grandes problemas de una nación, es a su vez una cosa que no ha sucedido nunca en ninguna época de la historia, sino en ésta y que seguramente, cuando esta civilización moderna desaparezca, como ha sucedido con las demás civilizaciones que existieron, dará lugar a grandes motivos de asombro y curiosidad para investigadores de generaciones venideras.

2) El segundo principio del Estado es la autoridad. No hay soberanía sin autoridad. La palabra autoridad viene del latín augere, que significa aumentar, acrecentar; se basa justamente en el concepto de desigualdad entre las personas. El que gobierna, lo es en tanto, al ser más, puede hacer crecer a los gobernados, es aquel que los hace pasar de una dimensión meramente física, social y vegetativa a una de carácter espiritual y metafísico. Y ello esencialmente por su ejemplaridad, por las cualidades superiores que presenta ante los otros que lo muestran como un paradigma, un modelo a imitar, alguien que, por sus acciones, despierta reverencia y expresa, a lo que por sí no pueden hacerlo ni alcanzarlo, la existencia de otra realidad más profunda, de una esfera en donde gobierna no el interés material, no el afán por lo mudable, sino un ámbito de permanencia e inmortalidad. Por ello clásicamente al gobernante se lo llamaba también pontífice, es decir, era quien establecía un puente entre esta vida y lo que es más que ella. Era aquel que permitía ascender una mera existencia vegetativa y promiscua.

Justamente, en tanto elevaba a las personas, la autoridad, lo mismo que la soberanía, emanaba de lo alto y no desde abajo, del pueblo, como en las democracias modernas. Para éstas, justamente en tanto están volcadas en una esfera puramente corpórea y material, la autoridad es algo inexistente, imposible incluso en ser pensado y con-fundible con el mero autoritarismo, en la medida que el gobernante no es un ser superior, sino uno más de los nuestros, con los mismos vicios y las mismas virtudes. Y esto debemos decir que es cierto para los actuales políticos democráticos, siempre propensos a las corruptelas más minúsculas, lenguaraces, promiscuos, mujeriegos y por lo tanto también mentirosos.

Ahora bien, estos principios que hemos enunciado han desaparecido totalmente en las sociedades modernas democráticas e igualitarias que han suprimido al Estado y por consecuencia  y con mayor lentitud terminarán haciéndolo con la misma nación. Porque es una norma esencial de un espíritu jerárquico y tradicional que, así como el Estado no se confunde con la nación, es éste el que la informa y no a la inversa. Y si el Estado perece o es sustituido por una caricatura, tarde o temprano sobrevendrá consecuentemente también la muerte de la misma nación.

Y esto es justamente lo que está sucediendo con la Argentina y nos formularemos al respecto dos preguntas ¿Cuándo fue destruido nuestro Estado?. Y la segunda ¿quién lo hizo y por qué?.

III – LAS ETAPAS DE DISOLUCIÓN DEL ESTADO ARGENTINO

El Estado Argentino ha tenido una duración muy limitada en la historia, tuvo muy poco tiempo para formar a la nación; es por ello que su colapso, al haber dejado trunca tal labor formativa, acelerará la disolución de la misma, a no ser que lo restauremos.

Yendo aquí sintéticamente a su proceso de constitución digamos que primero hay en él una prehistoria de valor esencial porque hizo a la formación de sus componentes: la raza y la cultura. Y ésta abarca la época de la Colonia, y con mayor vigor a partir de la constitución del Virreinato del Río de la Plata, que es el momento en el cual se prefigura también su geografía. Luego vendrá su etapa fundacional en una dura lucha entre el espíritu criollo e hispano-tradicional originario, a partir de Saavedra y de los Patricios, y el espíritu mercantil representado por la burguesía unitaria y liberal.

Con Rosas el Estado argentino alcanza su plenitud. Rosas es importante y representa el paradigma del Estado, no simplemente como dicen las interpretaciones marxistas y democráticas, porque defendió muy bien la soberanía nacional, sino principalmente porque definió ante la sociedad el concepto mismo de Estado, de su autoridad y de su soberanía, y al que le otorgó consecuentemente un carácter de sacralidad. Con Rosas el Estado, en la figura del Caudillo, era reverenciado y concebido como una instancia superior a la mera sociedad, de allí el fuerte lazo que en su gobierno se estableciera entre la política y la religión.

Fue necesaria una gran confabulación de intereses en que coincidieron güelfos y masones, para que Rosas fuera derrocado y para que de este modo el Estado argentino feneciera tras la batalla de Caseros.

Lo que vino después en estos últimos 144 años no fue sino una lenta agonía hasta llegar al presente.

Pero de Caseros al presente, hay etapas muy precisas y claras que enmarcan un proceso lento y racional de involución de la historia Argentina. Walter B. Allende, ese gran compatriota que lamentablemente hoy ya no está con nosotros, supo distinguir muy bien dos etapas en la historia de la decadencia de nuestra patria inaugurada desde Caseros, época en la cual, como dijéramos, se produce la disolución de nuestro Estado y, a partir de la misma, la lenta agonía de nuestra nación. La primera la caracterizó como la época de la factoría próspera, la segunda la de la colonia decadente. Y distinguió a las dos por el grado de sometimiento en que se hallaba nuestra patria. En la primera estábamos sometidos, pero aun podía haber prosperidad, porque éramos todavía dueños del crédito, en la segunda, seguíamos siendo una colonia, pero además éramos pobres porque habíamos perdido también la capacidad crediticia.

Aquí deberíamos ampliar tal análisis saliendo de la esfera económica y elevarnos a una filosófica y política. El liberalismo argentino, es decir, el espíritu burgués y mercantil que nos ha regido desde Caseros ha tenido es cierto dos etapas, cada una de ellas más disolutoria. La primera sería la republicana inscripta en la constitución del 53, por la que se distinguía aun entre voluntad del pueblo racional y la de la mera masa, incapaz de resolver por sí misma; en donde se descreía de las mayorías populares en tanto irracionales e incultas y por lo tanto se calificaba el voto. Pero sin embargo se creía ilusamente que todos se habrían hecho sin más liberales y cultos a través de una buena educación, de allí la exacerbada confianza sarmientina en las escuelas. Pero el tiempo pasó y "el pueblo", que no se educó como correspondía y se pensaba, se impacientó, comenzó igualmente a solicitar participación en el gran banquete y "gobernar" y ser realmente soberano como se le había prometido. Fue así cómo, con la ley Sáenz Peña, se produjo el segundo paso, se inauguró la faz de los populismos demagógicos, es decir, la etapa democrática propiamente dicha y que se acaba de inscribir en la recientemente reformada constitución. El voto secreto y universal inauguró el período de los "punteros" y de los políticos aduladores de la masa. Pero hubo un reaseguro que se reservó el liberalismo para cuando los desquicios producidos por la demagogia terminarán con los últimos rastros de la nación. Y estos fueron los golpes militares.

Pero las dos trampas que el poder mundial tendió a los últimos gobiernos militares, me refiero a la guerra contra la subversión con los "desaparecidos" y a la guerra de las Malvinas con la desmalvinización y el desprestigio consecuente, terminaron destruyendo está última reserva del liberalismo y aceleraron así los tiempos de la disolución, pues, tras su profesionalización y el voluntariado femenino, ya ha desaparecido el rol de reaseguro liberal que se asignara en las FF.AA.

IV – EL GOBIERNO MUNDIAL Y LA ARGENTINA

Acabamos de introducir una palabra nueva, a propósito reservada para el final de nuestro análisis: el poder mundial o también gobierno mundial. Esta idea nos deriva hacia un término esencial que nos permite explicar el por qué de todo esto que nos ha estado sucediendo. La primera consecuencia que debemos recabar aquí es que hay una tercera dimensión en nuestra historia. La historiografía liberal concibe que hay sólo dos dimensiones, la de los hechos que acontecen y la de los ejecutores visibles de los mismos. La muestra en cambio parte de la premisa, confirmada por una aluvional suma de evidencias, de que los verdaderos gestores de los acontecimientos no son los que aparecen en las primeras planas, sino que se ocultan y que en cambio quienes se manifiestan en público no son sino hombres de paja, testaferros, recambiables en cualquier momento, de acuerdo a las circunstancias. Esta crisis de la nación argentina, que arranca desde la destrucción de su Estado en Caseros, no fue le producto de circunstancias casuales. Ha sido en cambio inducida ex profeso. Una inteligencia muy sutil ha sido la que condujo los acontecimientos durante todos estos años hacia la disolución de nuestra patria. Pero agreguemos también que esta inteligencia es milenaria y que tampoco reduce su accionar a la Argentina. Y como la misma es compleja y posee una habilidad también milenaria, ha sucedido además que algunos, tratando de identificarla, han caído víctima de sus argucias. Julius Evola, ese gran pensador de quien he tenido el privilegio de traducir sus principales obras, todas envueltas a propósito en un manto de silencio por nuestro enemigo, de modo tal que una gran mayoría de los que están aquí ignoran incluso su existencia, nos habló de una ciencia de la subversión o que también podría llamarse ciencia del enemigo oculto. Y con tal disciplina intentó sentar las bases para una lectura desapasionada del accionar del mismo. Y dijo que, justamente en tanto su habilidad reside en ocultarse, sería un error considerar que alguna de las tantas manifestaciones visibles de la subversión lo agotan en su esencia. Y que es más, que es la misma subversión la táctica del chivo expiatorio (una de las tantas que éstas emplea para destruir no sólo a nuestra patria sino a toda civilización tradicional). Es errado caer como muchos en un reduccionismo y atribuírselo todo a una sola de sus manifestaciones, el judaísmo, el protestantismo, el imperialismo norteamericano, el inglés, la masonería, etc. Porque si lo reducimos todo a una sola de sus expresiones visibles, entonces el resto se nos queda oculto.

¿Y bien, a qué se reduce entonces este poder mundial, este enemigo de nuestra patria y de todas las naciones? Se trata de un principio material, inferior, caótico, de una fuerza que ni siquiera podría definirse como personal, ni tampoco suprahumana, sino más bien infrahumana. Se trata pues de un intento pertinaz e inteligente de hundir a la humanidad en el caos y en desapegarla de su fin trascendente y espiritual. Se puede reducir todo a una guerra entre dos principios, lo que, nuevamente glosándolo a Evola, podría sintetizarse como aquella que desde milenios se desarrolla entre mundo tradicional y mundo moderno. Uno de ellos intenta hundir a los hombres en la ciénaga de la materia y de lo que cambia y deviene, el otro en cambio pretende establecernos en el espíritu. El mundo tradicional, en tanto mundo asentado en el ser, pretende constituir el Estado como un centro dador de sentido a la nación, el mundo moderno intenta en cambio disolverlo en la anarquía. Por ello el ataque ha sido largo e inteligente: primero se disolvió a aquello que, en razón de su mayor universalidad, representaba más paradigmáticamente a la figura del Estado, entendido como centro dador de sentido trascendente a las partes singulares. Fue así como se destruyeron primero los imperios, es decir aquellas grandes unidades espirituales que componían el Occidente, y se fomentaron sustitutivamente las naciones. Más tarde la lucha ha pasado por la destrucción de las mismas naciones, comprendidas éstas como una unidad de espíritu y de cultura, es decir como un principio que, a pesar de su singularidad, aun expresaba la primacía de la vida espiritual.

¿Y qué es lo que nos queda entonces? ¿Qué cosa ocupará el vacío dejado por las naciones? Pues bien, un mundo regionalizado, egoísta, contractual, materialista. Un mundo en el cual los hombres están unidos en función exclusiva de la conveniencia, es decir, el mundo del mercader. De allí los movimientos separatistas que amenazan convertir a nuestra humanidad en un concierto ilimitado de átomos individuales en pugna, en donde, de acuerdo al dogma liberal, los egoísmos de cada unidad atómica se revierten en el progreso universal. La meta buscada es sustituir el antiguo concepto de Estado-nación por el de un mundo sin fronteras y con meras regiones agrupadas en función de simples conveniencias y sin una instancia superior que las trascienda. Es decir que disuelva así el último residuo existente de Estado.

Pero un mundo de tal tipo amenaza con la guerra de exterminio de todos contra todos. Los apetitos y conveniencias singulares tienen dos maneras solas de refrenarse, o la autoridad, en tanto subordinación voluntaria a un principio superior, o bien el miedo inculcado por la mera fuerza. Allí aparece entonces una vez más la parodia sustitutiva, el concepto del Estado gendarme inventado por el liberalismo, que no es sino una imagen distorsionada de lo que es un Estado verdadero. Es el Estado que sólo existe provisoriamente (es decir que niega su esencia que es la permanencia como principio de estabilidad) para poner orden allí donde las partes no puedan hacerlo por sí mismas. Es el Estado puramente exterior, que ha sustituido la autoridad verdadera por el mero ejercicio de la fuerza material; que sólo se hace respetar por el miedo que transmite, en tanto monopoliza totalitariamente el uso de la fuerza. No era al respecto ésta una característica del Estado tradicional, allí la autoridad del monarca se basaba esencialmente en el prestigio, e incluso un emperador podía tener ejércitos menos poderosos que sus mismos súbditos. Es decir, tenemos aquí el Estado con poder, pero sin autoridad, esto es, una caricatura de Estado, que en tanto carente de carisma sólo impone el respeto por el miedo que provoca, pero que cuando la fuerza se debilita o se quiebra, las partes reaccionan con violencia y pueden hasta practicar la "limpieza étnica". Pensemos así en la ex Yugoslavia, o en la actual ex Unión Soviética.

Un mundo fundado en la economía como destino, meta en la cual concuerdan las ideologías subversivas de la modernidad, llámese marxista, liberal o postmoderna, es un mundo condenado a desaparecer. Y frente a ello ¿qué es lo que nos queda? ¿Qué puede sustituir el crepúsculo de una humanidad conducida a propósito en el error y hacia la autodestrucción arimánica?.

Queda la acción decidida de las minorías, queda la clase de aquellos que ven a pesar de las tinieblas, de los que resisten aun en el anonimato y en la indiferencia, de los que se despreocupan por no ser populares, ni exitosos, ni desean escuchar aplausos. De los que sólo esperan el momento oportuno para vencer, porque saben que de ellos es el mañana y en las sombras siniestras de este mundo moderno y cadavérico afilan en silencio las espadas.

Por Lic. Marcos Ghio

NOTAS RELACIONADAS

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...